Darle espacio a Mazas, infinito espacio[1]

Situando a Cándido Fernández Mazas, ilustrador y humorista

Si la obra de Cándido Fernández Mazas no ha recibido toda la atención y respeto que se merece, menos aún parece haber sido la que se ha dedicado a  su trabajo, que cabe calificar de excelente, como humorista gráfico y como ilustrador de libros, periódicos y revistas.

Sin embargo, posiblemente en su momento, fueron éstas dos de las actividades que más popularidad debieron de proporcionar al artista, pues  no debemos olvidar que el  chiste –una denominación que no agrada demasiado a los ilustradores del humor–, la caricatura y la ilustración gráfica en general han gozado desde siempre del  favor del público. Los periódicos y revistas, desde hace casi dos siglos y hasta hoy en día, suelen colocarlos en algún lugar especial hacia el que desean que el lector dirija su mirada porque, en numerosas ocasiones, un chiste o una ilustración, ocupando tan sólo unos centímetros de papel, puede llegar a decir mucho  más de lo que se cuenta en el resto de la publicación. Seguir leyendo “Darle espacio a Mazas, infinito espacio[1]

Fernández Mazas, teórico práctico del dibujo

Conocí a Cándido Fernández Mazas en la inolvidable tertulia nocturna de escritores y artistas, en su mayoría gallegos, que Eduardo Dieste presidía en la Granja el Henar, en la madrileña calle de Alcalá. Sería 1933 o 1934. Yo no había cumplido aún los veinte. Cuarenta años después y a propósito de una exposición del pintor Eugenio Granell en el Ateneo de Madrid, escribí: “Punto fuerte de la reunión era Cándido Fernández Mazas, un orensano de algo más de treinta años, hombre de gran talento pero psíquicamente inestable, que se malograría joven aún. Excelente pintor, singularísimo dibujante, escritor de buena casta, conversador amenísimo, imaginativo, fabulador, dialéctico brillante, que había vivido en París y tratado a numerosos artistas de vanguardia. Granell y yo lo adorábamos. Él nos desveló el fascinante mundo del arte nuevo y nos introdujo generosamente en el conocimiento de los últimos “ismos” y sus adalides; puso a nuestro alcance revistas y libros franceses cuya existencia ignorábamos; nos aproximó a los hábitos, modos y afanes de la actualidad artística en París; nos dio abundantes noticias sobre las actividades allí de los españoles y nos enseñó, en fin, a ver la pintura con ojos limpios de prejuicios académicos. Las visitas con él a los museos eran una fiesta. Redescubrimos con nueva óptica a “El Greco, Velázquez y Goya”. Seguir leyendo “Fernández Mazas, teórico práctico del dibujo”

Drados en invernía

A José Ángel Valente, que se fue sin poder ayudarnos a recuperar todo esto que también era suyo.
A Armando Fernández Mazas, que le hubiera gustado verlo.
A Áida, porque vive y el recuerdo vive en ella.

 

¿Dónde? Allende. Tierra de allende, nuestra tierra. Y más allá de allende, y allende de allende.
¿Sembrar aquí qué forma o qué semilla?

José Ángel Valente

La carretera transcurre, desde A Rúa en Petín, entre quebradas, despeñaderos de jara y carrascos, abruptos roquedales milagrosamente en equilibrio sobre las simas, espesos matorrales de brezo y tojo, hilos de agua en caprichoso curso cayendo libres desde las cumbres, desmontes de pizarra a corazón vivo. Seguir leyendo “Drados en invernía”